El Uakari es un primate calvo con una cara muy peculiar, por ser de color rojo vivo como si estuviera quemada. Este mono es del género Cacajao. El nombre Uakari posiblemente venga del término dado a los Holandeses, esto por su cara como antes dijimos roja, que seguramente les recordó al bronceado de los europeos.
El uakaris es insólito entre monos de Nuevo Mundo debido a que la longitud de su cola 15-18 cm es considerablemente menor que la longitud de su cabeza y la de cuerpo 40-45 cm. Sus cuerpos están cubiertos del pelo largo, lacio pero sus cabezas son calvas. No tienen apenas grasa subcutánea, por lo que sus caras calvas aparecen casi con la forma del cráneo. Al igual que sus parientes más cercanos, los monos saki, tienen incisivos inferiores proyectados. Seguir leyendo »
El protagonista de estos dos videos es un chimpancé de nombre Oliver. ¿Por qué es tan especial?, resumiendo lo que verás y escucharás en el video. Oliver causo revuelo a principios de los años 70 por su aspecto, pues Oliver tenía marcados rasgos humanos, incluso podía caminar erguido sin molestia alguna, lo que no sucede con los chimpancé comunes que solo lo hacen por periodos breves.
Oliver proviene de las selvas del Congo. Tuvo durante meses a los periodistas de todo el planeta dedicados tan solo a hablar de él, y de sus sorprendentes rasgos humanos, incluso cierto sector científico pensó que podría tratarse del eslabón perdido de la evolución simio - hombre, estos videos prueban su existencia y parte del estudio para resolver el enigma de sus rasgos y comportamiento. No estoy seguro si aun vive, pero se sabe que Oliver además seria parte fundamental de la sección Criptozoología en el artículo Misterio Primate.
El Tarsius tarsier, o Tarsero fantasma, es un primate de enormes ojos y dedos muy largos. Vive principalmente en Indonesia. Su nombre proviene del Tarso, Dios griego de la fecundidad, o hueso muy grande de las extremidades.
Principalmente es insectívoro aunque también puede alimentarse de serpientes y pájaros. Para cazar pájaros e insectos van saltando de árbol en árbol hasta que logran cogerlos en movimiento. Su pequeño tamaño, su aspecto de fragilidad y su triste expresión despiertan ternura en quien los observa de cerca.