(A Paula Juncal, defensora de los animales. Y a todos los animalistas como Paula.)
Y allí Paula,
señalando el primer brillo
de la hoz
sobre cordilleras de lomos.
Y allí Paula,
una más en las manifestaciones animalistas,
antipieles, antiexperimentación…,
una flor más y a la vez toda la primavera.
Siempre Paula, Seguir leyendo »
(Dedicado a los 200 caballos que murieron en los incendios provocados en agosto de 2006 en Galicia.)
No eran las lágrimas,
ese grueso hielo caliente
encajado en tus ojos y rodeando tu cuerpo
como una estatua de agua, lo que te impedía escapar
del dolor.
No eran los edificios del fuego,
la opresiva ciudad
del fuego, las grandes y apretadas fincas del fuego
en que devino el monte, sus altas paredes de llamas
las que te impedían huir
del dolor. Seguir leyendo »
(Dedicado al perro que murió apaleado por su “amo” en Aguiño, Galicia.)
El hombre terror te robó el aroma de las flores,
el hombre terror tiñó de sangre tu cielo,
el hombre terror hundió en ti un gran dolor,
pero sobre la hierba y a la luz del día
un ángel grabó la guadaña,
su siega de estrellas en tu ladrido helado,
el encogimiento de tu cuerpo, su caída
hacia el abismo de la pena. Seguir leyendo »
Los animales fueron
imperfectos,
largos de cola, tristes
de cabeza.
Poco a poco se fueron
componiendo,
haciéndose paisaje,
adquiriendo lunares, gracia, vuelo.
El gato,
sólo el gato
apareció completo
y orgulloso: Seguir leyendo »
Alza, toro de España: levántate, despierta.
Despiértate del todo, toro de negra espuma,
que respiras la luz y resumas la sombra,
y concentras los mares bajo tu piel cerrada.
Despiértate.
Despiértate del todo, que te veo dormido,
un pedazo del pecho y otro de la cabeza:
que aun no te has despertado como despierta un
toro cuando se le acomete con traiciones lobunas. Seguir leyendo »
El varón que tiene corazón de lis,
Alma de querube, lengua celestial,
el mínimo y dulce Francisco de Asís,
está con un rudo y torvo animal,
bestia temerosa, de sangre y de robo,
las fauces de furia, los ojos de mal:
¡el lobo de Gubbia, el terrible lobo!
Rabioso, ha asolado los alrededores;
cruel, ha deshecho todos los rebaños;
Los motivos del loboEl varón que tiene corazón de lis,
Alma de querube, lengua celestial,
el mínimo y dulce Francisco de Asís,
está con un rudo y torvo animal,
bestia temerosa, de sangre y de robo,
las fauces de furia, los ojos de mal:
¡el lobo de Gubbia, el terrible lobo!
Rabioso, ha asolado los alrededores;
cruel, ha deshecho todos los rebaños;
devoró corderos, devoró pastores,
y son incontables sus muertes y daños.
Fuertes cazadores armados de hierros
Fueron destrozados.
Los duros colmillos dieron cuenta de los más bravos perros,
como de cabritos y de corderillos.
Me has dado un hogar donde cobijarme, me has proporcionado alimento y sobre todo, me has dado tu amor y tu compañía. Lo último que querría es verte sufrir por mí.
Ahora que no estoy contigo, no quiero verte triste. Deseo que cuando pienses en mí sonrías, pues así sabré que mi recuerdo te hace feliz.
Quiero que recuerdes los buenos momentos que compartimos, nuestras muestras de cariño, nuestros juegos…y si alguna vez te defraudé, o me porté mal, perdóname.
A ti, perro vagabundo
a quien todos miran, y nadie quiere
cabeza gacha y mirada que hiere
que despierta la más pura sensación,
un amor que palidece
y se convierte en compasión.
A ti, del humano fiel amigo
aunque de él no has recibido
más que pena y decepción.
A ti, que no vives y estás vivo
que buscas por entre las sobras
lo que vale y se ha perdido.
En ti, mi fiel amigo
no veo un ser mal herido
sino un colega que comparte
mi mismo destino…
Dame un pan, y yo te daré amo mío, toda mi lealtad.
Si sabes del dolor de la vida y tu corazón sangra silencioso,
yo me acercare humildemente a ti, y como no sé hablar,
moveré mi cola y lameré tus manos extendidas al desaliento.
Vive seguro de tu heredad, de tu casa,
de tu rancho lejano de la montaña,
porque han de matarme primero antes de permitir que nadie coja lo tuyo.