Como ya hemos visto en ocasiones anteriores, las otitis en perros y gatos deben ser tratadas antes de convertirse en crónicas, ya que cuanto más tiempo transcurra más dicícil será eliminarlas. Para que las gotas óticas puedan actuar es necesario que el conducto auditivo se encuentre limpio, sin cerúmen ni otros contaminantes.
Hay preparaciones comerciales y caseras para la limpieza de orejas. Una preparación que da buenos resultados es una solución preparada con partes iguales de povidona yodada y agua oxigenada medicinal, más el agregado de unas gotas de alcohol. Generalmente son productos que no faltan en nuestra casa, por lo que esta preparación es fácil de conseguir y muy útil, tanto para acompañar el tratamiento con medicamentos como para cuando aún no hemos podido concurrir a la consulta con el veterinario. Seguir leyendo »
Las otitis en gato no son tan comunes como en los perros, pero son tan molestas como en ellos y debemos aprender a reconocerlas a tiempo, antes de que se compliquen y su tratamiento sea difícil. Se contagia por contacto estrecho entre gatos que conviven o entre la gata y sus crías.
Mayormente corresponden a infecciones por ácaros (”sarnas”) del género Otodectes. Los signos que vemos en el gato son: inflamación del tipo de una reacción alérgica, con enrojecimiento e hinchazón, picazón, secreción marrón negruzca (vemos las orejas con cerúmen negro, como sucias) que puede ser pastosa o seca, a veces dando el aspecto de “apolillada”. Seguir leyendo »
No es difícil darnos cuenta cuando nuestro perro sufre de otitis. Se rasca las orejas (a veces hasta lastimarse), grita, inclina la cabeza o la sacude, llora, y puede llegar a mordernos si se nos ocurre acariciarlo.
También podemos ver que tiene mucho cerúmen o directamente supura pus, esto acompañado de un fuerte olor como a salame (”olor a perro”). Una prueba para sospechar si nuestro perro padece de otitis, además de observar su reacción al acercar nuestra mano a la cabeza, es acaricialro, muy suavemente en la frente, para terminar acariciando sus orejas. Seguir leyendo »
Cuando vemos a nuestro perro o gato caminar haciendo círculos inmediatamente deberemos considerar un problema neurológico. Y ese signo que vemos pertenece al llamado Síndrome Vestibular.
El síndrome vestibular incluye inclinación de la cabeza, nistagmo (movimientos horizontales o verticales de los ojos), marcha en círculos y pérdida del equilibrio. Generalmente es un trastorno pasajero, ya que tratando a tiempo la causa de este problema, los animales vuelven a la normalidad. Se ve más cuando el animal quiere ejecutar algún movimiento. Mientras esté en estado de reposo o quieto, no. Seguir leyendo »