Llegan navidad y fin de año, y el ruido de los petardos y fuegos artificiales es nuevamente una preocupación para aquellos que tenemos un perro en casa. Se trata de un problema frecuente que no es sencillo prevenir.
Los ruidos secos producidos por estos elementos, son de elevada intensidad y forman parte de los riesgos ambientales que provoca una reacción de miedo en las mascotas.
Es obvio que nuestras mascotas no pueden comunicarse con el lenguaje hablado, pero no es menos cierto que ofrecen múltiples señales cuando necesitan algo. Así también cuando siente algún tipo de dolor.
Por ejemplo, cuando reaccionan de una manera violenta, agresiva al tocarle una determinada región de su cuerpo, cuando arquea la cola hacia abajo o tiene la mirada acuosa, es porque evidentemente siente un malestar y lo expresan de esa manera.
Existen distintos tipos y diferentes situaciones en que los gatos pueden demostrar un carácter agresivo. Por supuesto, este comportamiento no es recomendable a todas luces, por lo que habrá que combatirlo de diferentes maneras.
Las soluciones posibles para lidiar con un gato que demuestra cierto nivel de violencia con otros animales o con sus dueños están contenidas en otra entrada anterior (http://www.mascotas.org/19-09-2008/gatos/como-lidiar-con-un-gato-agresivo). En esta oportunidad describiremos algunos de los tipos de agresividad que se dan en los gatos.
La cara asustada de un primerizo. Eso es lo que se puede observar en este vídeo en donde bañan a un cachorro por primera vez. Los dueños del perro captaron con orgullo ese hecho hasta entonces inédito.
Nótese el lugar en que lo baña: ¡en la cocina! Aunque el dueño diga: “Estamos todos en el baño ahora”, es imposible no darse cuenta que ese lugar es la cocina. ¿O yo veo mal? De todos modos, hay otros lugares mucho más saludables donde bañar a un perro, ¿no les parece?
Si bien es una creencia popular que los elefantes temen a los ratones, no es del todo cierta. Pero el hecho de que el elefante Pizarro, que vivía en el Parque Zoológico del Retiro de Madrid, falleció a consecuencia de habérsele subido por la trompa un ratón, que se quedó atascado en ella, dió fuerza a la teoría de que los ratones pueden prejudicarlos más de lo que se cree.
Lo cierto es que tan generalizada se halla la creencia en el miedo de los elefantes a los ratones, que no pocos naturalistas han estudiado el caso y escrito acerca de él. Una teoría no muy aceptable para explicar ese miedo es que como la piel del elefante es tan gruesa, no siente cuando un ratón la roe hasta que ya le ha hecho un agujero que llega a la carne, y la cuestión es grave porque las heridas de los elefantes suelen tardar uno o dos años en curarse. Seguir leyendo »