
El manto largo tiene una particularidad en cuanto a su lavado, pero también en cuanto a lo que viene después de él: el cepillado. Diferenciado del tipo de pelo sedoso, los cepillados tienen que ser más frecuentes y el mismo baño tiene que darse con mayor frecuencia.
Por otro lado, el manto lanoso solo necesita recortes periódicos aunque no baños asiduos. No mudan de pelo, y esa es una ventaja fundamental.
Publicado por Dedalus en Cuidados, Pelaje, Perros el 20 Julio, 2009
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