Científicamente los perros tienen gran capacidad para comunicarse entre ellos, e incluso con el ser humano. Los perros pueden en ocasiones aullar de forma parecida a como lo hacen los lobos. En los lobos el aullido es utilizado principalmente para mantener la cohesión de la manada y como sistema de comunicación durante la época de apareamiento.
El aullido es una conducta que parece ser más frecuente en razas de tipo nórdico, como el Husky siberiano o el Alaskan Malamute. Por lo general los perros aúllan en respuesta a sonidos de alta intensidad y frecuencia media. Esto no es una señal de sufrimiento.
Alguna vez habremos visto que nuestro gatito de repente eriza sus pelos del lomo e infla su cola (como si le hubiese dado corriente, yo les digo “cola de pino”). Esta reacción en los gatos se produce ante situaciones que los ponen alerta frente un ataque o peligro que desconocen, por ejemplo un fuerte ruido.
Los gatos aprenden a erizar sus pelos en su primera infancia, al jugar con sus hermanos o con su madre, ya que los juegos en los gatos son una preparación para la defensa, por eso los vemos jugar mordiéndose y revolcándose en su “juego de lucha”. El gato eriza sus pelos para mostrarse “más grande” que su oponente, y se pone de perfil para que los enemigos vean su imponente figura por completo, incluyendo su cola. Seguir leyendo »
Llamamos equivocadamente “razas peligrosas” a aquellas en las cuales los perros son asociados al mal carácter o temperamento agresivo, por ejemplo los Pitbull, Dogo Argentino, Rottweiler, American Staffordshire Terrier, etc. Pero olvidamos que tras esas razas hay seres humanos.
Muchos de estos perros son criados o entrenados para defender la casa, volviéndolos agresivos para que con su sola presencia frustren cualquier deseo de robo, violencia, etc. Pero hemos formado a un perro agresivo y territorial. Y sucede que elegimos perros grandes, imponentes, y mejor aún si son de esas “conocidas razas”… Seguir leyendo »