Los cuidados reservados a la alimentación de estos simpáticos animalitos no son muchos: es muy simple mantenerlos sanos y contentos mediante la elección de las raciones correctas.
Primeramente se usaron como animales de laboratorio, pero como son dóciles, curiosos e inteligentes han resultado una excelente opción para tener en el hogar. Los hábitos de los jerbos son nocturnos, están acostumbrados al frÃo de su lugar de origen y durante el dÃa suelen esconderse en las madrigueras.
Si tienes niños y estás en duda acerca de una mascota apropiada, puedes considerar adoptar un roedor o lagomorfo. Son fáciles de cuidar y gustan mucho a los más pequeños.
Los roedores más apropiados son los hámsteres, cobayos, jerbos o chinchillas, y los conejos son un buen ejemplo de lagomorfo apto para vivir en nuestro hogar.
Martes fue recogida por los servicios municipales en el desalojo de una casa. VivÃa en compañÃa de 7 jerbos más, pero se ha quedado solita. Estaban todos enfermos y muy delgados, pero ya está totalmente recuperada y busca un hogar.
Además de ser un video muy tierno, nos enseña acerca del comportamiento en sociedad desde etapas más tempranas en su vida. Preciera que pelean, pero no. Parecieran que buscan la teta de la madre, pero tampoco. Puede verse con facilidad la mancha blanca que presentan algunos en la parte izquierda de su abdomen.
Esa mancha no es ni más ni menos que el estómago lleno de leche. Y un dato a tener en cuenta cuando vemos a estas criaturas tan pequeñas y sobre todo en camadas numerosas, ya que podemos creer que algunos no son lo suficientemente fuertes para alimentarse. Seguir leyendo »
Los jerbos son una comunidad maravillosa, sorprendentemente organizada y generalmente pacÃfica. Pero cuando tenemos muchos, o se reprodujeron y el problema se nos va de las manos, es cuando surgen los problemas. Los jerbos son sociables al punto que los machos permanecen junto a las hembras y sus crÃas, desde el nacimiento hasta la vejez. Las hembras no compiten con sus hijas por los machos y lo mismo sucede entre el padre y sus hijos. Esto es en teorÃa.
Continuamos con la historia de estas simpáticas ardillitas. En esta ocasión veremos el comportamiento en sociedad. Antes que nada, hay que decir que, salvo contadas excepciones, son monógamos. Las parejas que se aceptan lo harán de por vida, luego de una rigurosa selección. Los matrimonios entre jerbos son una muestra de ternura sorprendente. Nunca faltarán los acicalamientos al cónyuge, los regalos de alimento llevados al nido, los juegos compartidos, las discusiones sin violencia, y el cuidado de las crÃas de a dos. Seguir leyendo »