Los japoneses ven en la superficie de luna la imagen de un conejo machacando arroz con un martillo para preparar mochi (un dulce tradicional). Y esta imagen tiene su leyenda: Se cuenta que un viejo peregrino encontró un día un mono, un zorro y una liebre.
El hombre, de avanzada edad, se encontraba agotado por su viaje lo cual le llevó a pedir a los tres animales, como favor, que le consiguiesen algo de comida. El mono se subió a un árbol y recogió frutas, el zorro con su gran atrapó un ave y la liebre, con gran pesar, volvió con las manos vacías. Seguir leyendo »
Los cuentacuentos continúan con su tarea en México, ellos siguen llevando, de la mano de bellas historias, a los niños y los no tan niños por un universo siempre lleno de reflexiones bastante acogedoras. Estos personajes existen en todo el mundo, pero esta vez nos fijamos en la labor de Noemí Pacheco y su amigo Julio, que vienes desarrollando un ciclo titulado, Tiempo de Contar, organizado por la Coordinadora Nacional de Literatura, con el aval del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.
Un mundo de imaginación, donde animales cobran vida, bajo las palabras relatando historias que enseñan a los pequeños, un escenario de cuentacuentos que se desenvuelve en la Galería José María Velasco. Donde Noemí narra y deja encantado a todo aquel que se deje seducir por historias de animales, junto a Julio que no deja que se desperdicie ni una sola nota de su guitarra cantora, y los niños responden cantando y bailando.
En un jardín zoológico de Londres, se mostraban las fieras al público a cambio de dinero o de perros y gatos que servían para alimentarlas.
Una persona que deseaba verlas, y no poseía dinero para pagar la entrada, cogió al primer perro callejero que encontró y lo llevó a la Casa de Fieras. Le dejaron pasar e inmediatamente echaron al perro a la jaula del león para que éste se lo comiera. El perro asustado se quedó en un rincón de la jaula, observando al león, que se acercó para olfatearlo.
El perro se puso patas arriba y empezó a menear la cola.
El león le tocó ligeramente con la pata y el perro se levantó, sentándose sobre sus patas traseras. Seguir leyendo »