may
06
2009

En Cádiz todos conocen la historia: Canelo pertenecía a un hombre que repentinamente enfermó de gravedad. Antes, supieron ser amigos inseparables. La soledad del hombre era mitigada por la compañía siempre alegre de Canelo. Hasta ahí, todo muy normal.
El hombre padecía de problemas renales y tenía que someterse a tratamiento de diálisis. Lo que hizo entonces Canelo fue esperar pacientemente a su dueño en la puerta del hospital donde fue a tratarse el señor. Estaba tumbado allí hasta que su dueño salía y volvían juntos a casa.