Los áscaris son los parásitos más comunes en perros y gatos. Se calcula que más del 90% de los cachorros y gatitos tienen en sus intestinos a estos gusanos incluso desde su nacimiento, y es por ello que se desparasitan cuando aún son muy pequeños.
Para combatir a estos gusanos normalmente se dan gotas antiparasitarias, y su aplicación se repite a los 15 días. El hecho de que el tratamiento deba repetirse a los tiene su explicación: Hemos hablado de las migraciones de los áscaris hacia órganos como el hígado y pulmones, y el tiempo en que maduran y vuelven al intestino (donde actúan los antiparasitarios) es de dos semanas.
En esta ocasión vamos a conocer un poco cómo estos parásitos cómo se transmiten a las personas: Los áscaris se contagian por vía oral, por contacto con animales parasitados y mala higiene, o sus larvas ingresan por heridas microscópicas en la piel.
En los humanos estos gusanos no llegan al estadío adulto ni se reproducen, quedando detenidos en uno de los estadíos de larva. Esta larva que recibe el nombre de Larva Migrans visceral recorre los tejidos del cuerpo hasta que es detenida por el sistema inmune.
La ascaridiasis es una enfermedad que normalmente padecen perros y gatos desde que son cachorros y a lo largo de toda su vida. Estos gusanos redondos que ocupan el intestino delgado pertenecen al género Toxocara y puede transmitirse al ser humano.
Los adultos miden entre 5 y 10 cm. de largo y se contagian por vía placentaria o por leche a los cachorros, o por ingestión de larvas infestantes tanto en cachorros como en adultos. Durante su ciclo las larvas atraviesan la pared del intestino para llegar al hígado y pulmones, donde crecen.