El aseo en un animal debe ser igual de importante como lo es en las personas. Si asea dos veces al mes con agua tibia, impedirás que las escamas se acumulen.
Llegada la hora del baño, debes frotar el pelo y la piel de tu mascota con un shampoo para bebés. Luego, enjuagar muy bien y secar minuciosamente.
A esta enfermedad, son especialmente vulnerables los cachorros aunque también la pueden contraer los perros viejos u adultos debilitados por parásitos, otras enfermedades o preocupaciones anímicas. Esta enfermedad se hace visible antes de una semana desde que se produce el contagio en forma de resfriado grave seguido de un acceso de fiebre. El perro puede tener los ojos enrojecidos, moquearle la nariz, y estar apático e inapetente. Tras el virus determinadas bacterias colonizan algún órgano que anteriormente ha sido debilitado:
La mayoría de las veces la enfermedad es del tipo furioso, con síntomas similar a los perros. Pasa por un período de excitación y luego sobreviene la parálisis del tercio posterior y muerte.
La rabia, se divide en tres fases: el periodo prodrómico, la fase de excitación y la fase paralítica.
No es bueno que dejes a tu mascota en la calle, uno nunca sabe, pues el principal foco de contagio de la rabia es el contacto físico con animales no domésticos infectados, y se transmite a través de la saliva durante una mordedura, conduciendo casi sin excepción a la muerte. Tú también corres peligro, pues la rabia afecta a todos los mamíferos (el ser humano es un mamífero).
Los síntomas aparecen de una semana a unos meses después de que se produce el contagio, aunque generalmente no son perceptibles con facilidad por los dueños inexpertos, mucho ojo con tu mascota, chequéala de vez en cuando. En la actualidad la mayoría de los perros infectados con la rabia, padecen torpor (estado de inactividad mental o física, ausencia o lentitud de respuesta a los estímulos). Seguir leyendo »