El verano nos afecta a todos. También a nuestros peces. El agua en los peces conforma obviamente su ambiente y es por ello que debemos tener en consideración ciertas pautas para que no se estresen ni presenten problemas de salud:
La cantidad mínima en un acuario de agua fría debe ser de aproximadamente 100 litros, no por capricho sino por cuestiones de oxigenación del agua. Los peces de agua fría necesitan más oxígeno en el agua que los tropicales, y cuando la temperatura en el verano asciende, también lo hace la del agua, es entonces que comienzan a asfixiarse.
Estos simpáticos anfibios cuyo nombre según distintas fuentes significa monstruo acuático, dios acuático o perro de agua, desde hace años se encuentran en peligro de extinción debido a la contaminación de su hábitat, la experimentación y sus usos como alimento, amuletos o en la producción de medicamentos.
Se encuentran únicamente en México, en la zona metropolitana del Distrito Federal donde se los puede hallar en forma libre en los canales de Xochimilco, y en cultivo en el Centro de Investigaciones Biológicas y Acuicolas de la Universidad Autónoma Metropolitana, donde se encargan de su preservación y reproducción.
Sólo te harán falta unas semanas de convivencia con tus amigos acuáticos para comprobar que cada ejemplar se comporta de una manera diferente: unos permanecerán inmóviles frente a otros que no pararán de nadar. Unos descansarán en el fondo y otros cerca de la superficie.
La mayoría de las enfermedades o patologías de los acuarios las puedes detectar mediante la observación. Es fácil comprobar que algo le está sucediendo a tu pez, ya que su forma de actuar será diferente a la manera que tiene de comportarse normalmente. Seguir leyendo »
Cada pez necesita un espacio propio dentro del acuario. Si esto no se cumple y, además, mezclamos diferentes especies, no todos disfrutarán de las circunstancias adecuadas para mantener su salud.
Cambios bruscos en la temperatura del agua y otras situaciones adversas provocan estrés en los peces y reducen su tiempo de vida. Estas situaciones obligan a todos los órganos de su cuerpo a trabajar más para poder garantizar su supervivencia. Seguir leyendo »
Ya hemos visto de qué se trata la vieja historia de los sea monkeys. En esta ocasión aprenderemos los cuidados para aquellos que opten por tener a estas criaturas como mascotas.
1. Enjuagar varias veces el tanque con agua del grifo.
2. Echar agua embotellada mineral, natural, sin gas ni sabor, que esté a la temperatura del ambiente. La cantidad de agua será de 300 centímetros cúbicos de agua.
3. Agregar el sobre del purificador de agua y revolverlo hasta que todo el polvo acondicionador del agua se disuelva.
4. Esperar 24 horas sin tocar el tanque. Si el agua está demasiado caliente, no habrá suficiente oxígeno para los Sea Monkeys .Si el agua es demasiado fría, va a llevar más tiempo para que sucedan las cosas. El agua fresca es mucho más aconsejable que el agua tibia para tener unos Sea Monkeys sanos y contentos. Seguir leyendo »
Hace más de cuarenta años unos curiosos y sorprendentes seres aterrizaron en las tiendas de medio mundo, presentándose bajo el nombre de Sea Monkeys, o lo que es lo mismo, monos de mar. Pero estos seres son, simplemente, una rama de artemia salina, perteneciente a la familia de los crustáceos, es decir, son artemias salinas modificadas. No es raro verlos nadar en lagos salados, aunque los creadores del producto han realizado alteraciones en la constitución de la artemia para que pueda vivir en agua dulce durante un largo periodo de tiempo. De un tamaño reducido, los Sea Monkeys pueden reproducirse y convivir en una misma pecera sin problemas, aunque como los humanos, mostrarán distintos sentimientos: amor, rechazo, o compañerismo. Seguir leyendo »
Agua Gris: Esta agua aparece como consecuencia del crecimiento de ciertas bacterias gracias a la presencia de materias orgánicas cuyo exceso se debe con frecuencia a una alimentación excesiva. El tratamiento consiste en un cambio parcial del agua (la mitad) seguido de una dieta inmediata. Este fenómeno suele estar ligado a una higiene defectuosa; importa, pues, que el acuario esté convenientemente plantado, bien aireado, no superpoblado y mesuradamente alimentado.
Agua lechosa: Es la forma grave, del agua gris a causa de la proliferación vertiginosa de las mismas bacterias. Este fenómeno, poco frecuente, se produce sobre todo en acuarios recientemente instalados y todavía no estabilizados, o en pequeños acuarios poco plantados, mal aireados y excesivamente alimentados. Es una manifestación muy grave, siendo preciso un cambio total e inmediato del agua, pero sin necesidad de rehacer el acuario. Seguidamente se aplicará una fuerte aireación y se respetarán con rigor las reglas higiénicas preconizadas en el caso del agua gris. Seguir leyendo »
Se trata, en cierto modo, de un fenómeno opuesto al del agua verde: está provocado por una invasión de algas pardas flotantes que, en general, se desarrollan exclusivamente en una agua de tendencia ácida, insuficientemente iluminada. Se trata de un caso excepcional, que puede producirse en un acuario situado en un pasillo oscuro y, generalmente, durante una ausencia prolongada. La solución consiste en volver a una iluminación normal que impida el crecimiento de las algas pardas.
Existen otros tipos de algas indeseables que se presentan bajo forma filamentosa o en forma de película que puede cubrir las plantas y las piedras de una especie de tapiz cuyo color puede variar entre el castaño verdoso y el verde oscuro. Según los especialistas en la materia, existen unas 3.000 especies de algas. En la práctica, su aparición en el acuario debe combatirse desde el momento en que se observe, con mayor motivo porque algunas especies son tóxicas y muchos peces las mordisquean. Seguir leyendo »
Cada uno de los elementos del acuario ilustra su complementación e interacción. En caso de ruptura del equilibrio biológico de un acuario conviene tener presentes ciertas nociones, esto determina la detección de la causa del equilibrio y la posibilidad de corrección. A pesar de todo no basta con conocer estas nociones para solventar el problema, ya que muchas veces el síntoma observado no es más que un efecto y lo que interesa es conocer el origen probable del mal.
Agua verde: No se trata de una coloración imputable a la presencia de algas verdes, sino a la presencia de una agua totalmente verde. Este fenómeno proviene del desarrollo de algas microscópicas en suspensión en el agua. A no ser por su mal efecto estético esta agua es totalmente sana, siempre que la proliferación no sea excesiva, en cuyo caso las algas podrían morir bruscamente bajo la influencia de una modificación del medio, a causa de un tiempo tormentoso, por ejemplo. Seguir leyendo »