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Origen Los fenicios los trajeron a España, procedentes de Siria o de Asia Menor. En sus orígenes se los usaba para cuidar el ganado.
Los primeros ejemplares del Mastín de los Pirineos se presentaron en 1890. En 1946 la amenaza de lobos y osos contra los ganados fue disminuyendo y dado la situación económica de la época también descendió la cría estos perros. En 1974 se busco recuperar la raza y se redactó un nuevo estándar.
El Mastín de los Piineos está arraigado en toda Europa, siendo muy apreciado en Escandinavia.
Descripción Es bien proporcionado, con mucha potencia y gran talla. La cabeza es grande, fuerte y medianamente larga. Viendo la cara y cabeza desde arriba debe se alargada; con un hundimiento frontonasal suave; la trufa es negra, húmeda, grande y ancha; los ojos son pequeños,
color avellana, preferiblemente oscuros; párpados pigmentados en negro; las orejas son medianas y caídas, de forma triangular, por encima de la línea de los ojos; con papada doble bien definida pero no abundante. La talla de los machos tiene un límite mínimo de 77 centímetros, y la de las hembras, de 72 centímetros. De gran potencia, pero ágil; el dorso es potente de línea superior recta. La cola es de
nacimiento e inserción media; flexible y con mucho pelo largo y dócil. Las extremidades anteriores son rectas y paralelas vistas de frente. Las extremidades posteriores son potentes y musculosas.
El color es básicamente blanco y con máscara bien definida, con las orejas siempre manchadas. El pelo debe ser tupido, grueso y medianamente largo.
Carácter Es fácil de educar, muy guardián. Aunque no es agresivo no hay que confiarse de su aspecto manso. Es un perro tranquilo, cariñoso con sus dueños. |
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