En una anterior entrada hablábamos del baño del gato, del mito de que no resisten una buena ducha proporcionada por su dueño.
Aquí vemos cómo, posteriormente al paso por el agua, un felino soporta con cierta condescendencia y placer el secado a que lo somete su dueño. Un ejemplo de obediencia y buen gusto.
Publicado por Dedalus en Comportamiento, Gatos, Salud y Enfermedades el 18 Julio, 2008
